CENA DE NEGROS

Marco A. Vázquez

Lety no es un demonio…

Acusado en Estados Unidos de lavado de dinero producto de sobornos, presuntamente a delincuentes, más la sustracción de una gran cantidad de recursos que eran parte del erario de Matamoros y del que se utilizó en su campaña política, Erik Silva Santos, ex alcalde de Matamoros aparece en medios nacionales para afirmar que todo es mentira, que está en su casa, trabajando, y atribuye las denuncias a movimientos realizados por la actual alcaldesa Leticia Salazar Vázquez.

Argumenta, Silva Santos, que Lety le tiene miedo, que sabe su nombre es el que mejor posicionado está en las encuestas y por ello no quiere que aparezca en las boletas de la elección del 2015.

Lo real es que antes de salir a dar declaraciones Silva Santos fue exhibido en todos los noticieros, muchos periódicos, y en otros medios de comunicación masiva como un gran corrupto, como un buen discípulo de su líder y guía, Tomás Yarrington Ruvalcaba.

A ello, a las acusaciones que hace el gobierno de Estados Unidos, según medios de aquel país, es a lo que debe Silva Santos responder, a un juicio que se le sigue en un “Alto Tribunal” en Brownsville, Texas por los delitos antes descritos y que han merecido la liberación de una presunta orden de aprensión en su contra.

En México, Silva Santos fue acusado por su sucesor, Alfonso Sánchez (también priísta e igual de triste memoria) de desvió de recursos públicos, e incluso hay procesos que se le siguen en el Congreso y que no han sido aclarados del todo por la Auditoria Superior del Estado. Al respecto nada, o muy poco, es lo que se sabe.

Otra realidad es que en Estados Unidos son muy dados los medios a filtrar información de este tipo, lo hicieron con Yarrington y con otros funcionarios y empresarios tamaulipecos a los cuales no persiguen pero si les han quitado grandes fortunas, es decir, todo puede tratarse de otro agandalle más, de la clásica aplicación de aquel dicho que a la letra dice, ladrón que roba a ladrón busca cien años de perdón.

Digo, poco entendible es que el gobierno de Estados Unidos se meta en dinero que presuntamente fue destinado a la campaña para ser presidente municipal de Matamoros, y menos entendible es que las autoridades electorales de aquel tiempo nada sepan al respecto, pero bueno, esa ya es otra historia que habremos de indagar.

Igualmente en todo este proceso no existe el menor indicio de querer reparar el daño, vamos, no se trata de regresarle el peculio a los matamorenses, ni de aplicar el recurso que se le llegue a confiscar en la lucha contra la delincuencia o cosas parecidas, no, se trata solo de quitarles un dinero que no pueden comprobar el origen, sí, es prácticamente una extorsión y chantaje ya que el gobierno americano les amenazan que la otra salida, de no entregar su fortuna, son 20 años de cárcel y mejor acceden o fingen que nada es de ellos.

De todo lo descrito, lo lamentable es que sea el pueblo de Matamoros el que sufra las consecuencias, que le hagan creer a la gente que desde allá se protege a delincuentes y, además, se queden sin un dinero que les pertenecía.

Políticamente, pensando en forma perversa, puede ser real que la información se promueva desde la presidencia municipal de Matamoros a cargo de la panista Leticia Salazar, que igual sea para desviar la mirada de la acusación, también en Estados Unidos, que tienen en su contra por la presunta desaparición forzada y ejecución de tres americanos y un mexicano a manos de su Grupo Hércules o los guardaespaldas de la presidenta.

Sin embargo, lo más probable es que Erik Silva haya tratado de desviar la atención y ahora quieran hacer culpable a la alcaldesa de todo lo que les pasa a los tricolores, aquí, en Estados Unidos, o en Marte.

Cierto, la versión de Erik Silva nos pinta a la actual alcaldesa como el mismo Satanás, la acusan de asesinatos, fraudes, saqueos a la Comapa, de toda lindeza que se les ocurra y no es para tanto, la gente no lo cree y la están, con esos hechos, convirtiéndola en víctima y comprándole inocencia ante la opinión pública y la panista no es lo uno, y parece que tampoco lo otro, Lety no llega a ser un demonio por más que lo semeje, por más que los tricolores la quieran dibujar de esa forma.

Es correcto, el hecho, por más acusaciones que se hagan de un lado y otro, no hará inocentes a los tricolores que siguen a Erik Silva ni a los panistas que son liderados por Lety Salazar, y más aún, al pueblo de Matamoros lo único que le debe importar es que metan a la cárcel a los delincuentes del color que sean, les regresen su dinero, su paz, y la tranquilidad en la que vivían.

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