Torres incendia el Bernabéu

Con dos goles, ambos recién iniciado cada tiempo, apeó al Madrid de la Copa y consolidó el dominio del Atleti sobre su vecino, al que condenaron dos errores groseros que entre el Niño y Griezmann se encargaron de penalizar. El Barça espera ahora a los rojiblancos, mientras que el Madrid añade una más a su cada vez más larga lista de remontadas que nunca lo fueron.

El Niño reescribió su historia ante el Madrid con dos goles que le elevarán, aún más, a los altares rojiblancos. El primero llegó a los 46 segundos, en lo que se suponía la salida en tromba del Madrid. Griezmann recuperó un balón y se benefició de la blandísima salida al cruce de Pepe. Avanzó sin oposición y se la puso a Torres, que de primeras, con la zurda, la cruzó lejos del alcance de Keylor Navas. Un remate inapelable.

También en el segundo gol hubo colaboración por parte del Madrid. Tuvo que ser Ramos, el héroe de Lisboa, el que cometió un error imperdonable en la salida de balón, una diagonal que fue a morir a los pies de Griezmann. De nuevo avanzó sin oposición el francés, que asistió a Torres. Esta vez, el Niño se lo trabajó más. Sentó con un quiebro a Pepe y remató por debajo del cuerpo de Navas. Habían pasado 35 segundos desde la reanudación del partido.

989

 

El 1-2 mató el partido. El Madrid se veía obligado a hacer cuatro, una misión imposible ante un equipo que se defendió con todo, y bien, del asedio madridista. Éste fue especialmente intenso en el primer tiempo, tras el gol de Ramos, precedido de una mala salida de Oblak. Tras el tanto, el Madrid vio entreabierta la puerta de la ilusión. Pero a su ataque, bien engrasado, le faltó remate. Miranda y Godín compensaron la inseguridad del meta rojiblanco y bloquearon casi todos los intentos ofensivos de los blancos. Pese a una ingente cantidad de centros al área, sus números en el primer tiempo sólo sumaron al del gol un remate a puerta, de Marcelo, al filo del descanso. El Atleti defendía muy atrás, pero defendía bien.


997

 

Un Madrid sin fe y sin tiempo
Empató Cristiano, pero al Madrid le faltaba tanto la fe como el tiempo. Quedaba algo más de media hora y le seguían separando tres goles de los cuartos, pero cada vez había menos gasolina en las piernas de los blancos y vibración en las gargantas de los aficionados, convocados para una remontada que, una vez más, tendrá que esperar. Simeone, además, llevó el partido a su terreno dando entrada a Arda. Con el turco y Griezmann, el Atleti dominó sin apuros el partido, e incluso pudo hacer alguno más.

Al Madrid sólo le impulsaron arreones, más por obligación hacia la grada que por verdadero convencimiento. Al Atleti no le importaba defender con todos por detrás de la línea del balón si era necesario, y su posesión, con Arda y Koke, tenía además el poso que le faltó en el primer tiempo. Sólo entonces hubo alguna opción para los blancos, pero Torres, en una de sus noches más grandes, se encargó de frustrarlas. El Madrid había preparado una caldera, pero fue el Niño el que incendió el Bernabéu.

A %d blogueros les gusta esto: