El Fogón/ Las lecciones del 2015…

José Ángel Solorio Martínez 

Este 2015 –y sobre todos sus resultados electorales-, impone la emergencia de un relevo generacional –y estructural- en las principales fuerzas políticas de Tamaulipas. El PRI, el PAN, el PRD, MORENA y MC, parecen estar siendo presionados por los escenarios regionales. Los ciudadanos, -y su forma de votar- plantean desafíos muy serios para la red partidista tamaulipeca.

Allá ellos, si no los perciben.

El PRI, mostró un potencia contundente. Sólo explicable, bajo la sombra del ganador absoluto de esta elección: el abstencionismo. Ello llevó al triunfo, a candidatos de escasa potencia: Miguel Gonzáles Salúm, María Esther Camargo y Paloma Guillén Vicente. Migue, recibió el desdén –por no decir repudio- del electorado más priista del estado: los victorenses, ganando apenas con unos centenares de votos la capital ante un aún protagónico Gustavo Cárdenas; Camargo, con la más baja votación de los candidatos priistas en la entidad, penosamente pudo triunfar ante un Ismael García Cabeza de Vaca que hizo una campaña de bajo impacto y de profundos errores y Paloma, casi es derrotada por una candidata panista que no hizo campaña.

En ese paisaje sociopolítico, el PRI tiene una buena noticia. La aparición de tres actores emergentes en sus filas: Yalheel Abdala, Edgar Melhem Salinas y Alejandro Guevara Cobos. Abdala, porque ganó remontando una desventaja inicial de casi 25 puntos; Melhem, porque incentivó a su electorado a votar –y a votar por él- en un distrito complejo por lo diverso y Guevara, porque desde su precampaña, despuntó como uno de los mejores candidatos tricolores en la región –porcentualmente es el candidato que mayores consensos; tuvo en su distrito, más del 52 por ciento de apoyo ciudadano-.

Estos tres actores, son los que pueden inyectar sangre joven al institucional tamaulipeco en los escenarios venideros. De hecho, esta tercia compró boleto para continuar en la disputa de espacios políticos: los dos ganadores se anotan para la sucesión gubernamental en tanto Abdala, se ha ganado la candidatura a la alcaldía nuevolaredense.

Ese es el gran reto del PRI en esta coyuntura. Abrir los poros de su piel, para que permeen esas figuras que han aparecido con ruidosa eclosión. La tradicional clase política, ya tiene reemplazo. Solo hay que esperar, que la tradición política no cancele esa posibilidad.

La grande ventaja que poseen estos tres priistas, es su bajo porcentaje de disensos. Es decir: no son tan conocidos como otros militantes que tiene más de 30 años haciendo política, pero a contrapelo tiene menos disensos que esos políticos veteranos. En corto: cuentan con menos amplitud de conocimiento, pero tienen menos puntos negativos.

Eso peculiaridad, es el elemento que los está galvanizando.

El PAN, fue el más afectado por el 8 de 8. La contradicción más inmediata que tiene que resolver, es asimilar la derrota con la única herramienta que la política proporciona: la autocrítica. La búsqueda de culpables, no es lo más saludable. Cuando se centra en encontrar responsables de las derrotas, se termina profundizando más las consecuencias del descalabro.

Lety perdió, porque fue sola.

Francisco García Cabeza de Vaca, se derrotó porque estuvo aislado.

Carlos Cantú Rosas, se empinó porque quiso ganar por si mismo y confió el proceso a inocentes operadores que al primer calambre serio se paralizaron y no salieron de su casa. (Se dejaron de repartir decenas de millones de pesos, luego de que el Secretario de Obras Públicas, fuera detenido por la PGR y llevado a chirona).

¿Podrá el PAN racionalizar el garrotazo?..

La Izquierda tamaulipeca, debe refundarse. Tanto el PRD como MORENA, deben remover todos los escombros heredados por lo más pernicioso del perredismo tamaulipeco que se enquistó en uno y otro partido. La Izquierda delincuencial –que desplazó hace años a la Izquierda social- debe ser reemplazada.

Los resultados electorales, pintan a un PRD en picada y a un MORENA en crecimiento. ¿Es malo tener dos partidos de Izquierda?. Sí, si son inoperativos socialmente; no si son dinámicos, democráticos y actores activos en la sociedad.

Hubo un tiempo, en que la Izquierda fue contrapeso de las instituciones priistas en Tamaulipas. En la administración de Emilio Martínez Manautou y en la de Américo Villarreal Guerra, desde el Congreso del Estado se significó como una voz discordantemente ecuánime. (La época de la Izquierda social).

Esos tiempos, sólo regresaran si el vuelco institucional izquierdista interno es certero, puntual y urgente.

Cada quien, que tome las lecciones que crea necesarias de los resultados del 2015…

…porque en el 2016, tendrán que mostrar –si quieren ganar- todo lo aprendido.