La Hora de Todos/ ¿La caída de Yarrington cierra capítulo negro del narco en Tamaulipas?

Víctor Contreras 

Con la detención Tomás Yarrington Ruvalcaba, se cierra un negro capítulo en la historia del narcotráfico en Tamaulipas, aseguró el gobernador de Tamaulipas Francisco García Cabeza de Vaca, que se inició en los años cuarenta con el otrora poderoso hombre de Matamoros, Juan Nepomuceno Guerra Cárdenas.

Ese poder de facto que habíase filtrado en lo más profundo del sistema político y lo corrompió hasta el tuétano de tal manera que influyó sobremanera en los últimos sexenios.

El titular el ejecutivo, declaró tajante en la reciente entrevista que ofreció a los medios, “lo que este gobierno no va a permitir es, no más simulaciones, no más impunidad, eso es algo de lo que ha adolecido el estado durante tantos años y sin odios y sin rencores, simplemente aplicando la ley, la justicia y recuperar lo que es de los tamaulipecos”.

La temeraria posición de Cabeza de Vaca de acusar a la “…complicidad de los malos funcionarios, de la ola de violencia que durante muchos años ha sufrido el estado, no es más que culpa de la impunidad y corrupción de los sexenios anteriores”, habla de su valentía para enfrentare el problema tan grave que no terminará hasta que se acabe el último consumidor del proceso del tráfico de estupefacientes.


Si, en el sexenio de Américo Villarreal (1987 a 1993) fui testigo como Reportero de la Inauguración de una Maquiladora en la ciudad de Valle Hermoso y los padrinos de lujo eran el licenciado Raúl Salinas, padre de Carlos Salinas y Don Juan N. Guerra.

Emilio Martínez Manautou estuvo ligado fuertemente con la gente de Matamoros y desde la Secretaría de la Presidencia protegía a los famosos personajes.

De aquel poder y con el Visto Bueno (Vo.Bo.) de “la Gente bonita”, de “Los Señores”, salieron alcaldes, diputados locales, Procuradores y hasta dirigentes de partido (obvio, el PRI).

Carlos Antonio Flores, investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas) y autor de dos libros que habla sobre los cimientos del Estado Mafioso y la imbricación histórica de políticos y criminales en Tamaulipas, señala que una Dinastía local no permitía la alternancia en el poder y que lo mantenía (hasta la llegada de Cabeza de Vaca).

Y desde los años 2012 y 2013 señalaba con certeza que:

“El escándalo generado por la implicación de dos de los más recientes gobernadores de Tamaulipas en lavado de dinero, Tomás Yarrington y Egidio Torre, no puede explicarse como un acto de generación espontánea. Detrás hay una historia de elites políticas y empresariales que fomentaron por décadas negocios criminales…”

Y concluye sobre sobre este rubro en concreto:  ¿qué es lo que pasó en Tamaulipas para que no haya enraizado ninguna otra fuerza contraria a esos hombres del régimen? La respuesta es la clave para la comprensión sobre lo que ahora estamos viendo: un sistema de violencia feudal del que forman parte no sólo criminales organizados, sino funcionarios y ex funcionarios de muy alto nivel”.

Historias de polvo y sangre. Génesis y evolución del tráfico de drogas en el estado de Tamaulipas. CIESAS, México, 2013.

“La lógica del botín. Reconfiguración cooptada del Estado y su efecto en el proceso de falla.

El caso de Tamaulipas.” , Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, México, 2012.

 

Sin embargo, hay una realidad inobjetable, la delincuencia, la violencia, la inseguridad, los levantones, los secuestros, las extorsiones, el cobro de piso, no solamente sigue igual que en años anteriores, ¡Está peor!

“Nunca dije que iba ser fácil combatir la delincuencia”, ha dicho Cabeza de Vaca en repetidas ocasiones.

Ocupamos honrosamente el primer lugar en desapariciones, de los 25 mil desaparecidos en México, 24.7 por ciento fueron vistos por última vez en Tamaulipas.

Es decir, un promedio de siete mil personas desaparecidas (aunque las cifras oficiales dicen que son 5 mil; 78.4 por ciento hombres y 21.6 por ciento mujeres.

Referente al Estado Fallido, el autor hace una interesante reflexión.

En el liderazgo y poder de Juan García Abrego  que alcanzó su esplendor y gloria en los sexenios de Américo Villarreal y Manuel Cavazos Lerma, se inició la disputa a sangre y fuego por las plazas en el estado y nace el “Cártel del Golfo” con Oziel Cárdenas hasta llegar al descontrol que ha llevado al ‘Estado Fallido’ como lo señala acertadamente Flores Pérez:

 “Lo que uno va apreciando, para resumir en términos teóricos, es cómo la evidente falla del Estado que podemos apreciar en el caso de Tamaulipas no surgió de la noche a la mañana, sino que es un proceso del bloqueo permanente de las instituciones”.

Es decir, en términos crudos, no existe el Estado de Derecho aunque Sequeira negar.

La violencia y la inseguridad y las extorsiones tuvieron su punto álgido en los sexenios de Tomás Yarrington y Eugenio Hernández.

Y con Egidio, fue el paroxismo de la indolencia. Es decir, en términos del vulgo, ¡Le valía madre…! Si no le importó la muerte de su hermano, mucho menos, la desaparición y la muerte de muchos tamaulipecos (entre esos, dos de mis sobrinos)

¿De quién es el negocio? O mejor dicho, ¿quién se beneficia del suculento y multimillonario negocio del narco?

Cuando joven y estudiaba la maestría en la Ibero, trabajé en la Cámara de Comercio. El presidente de la Canaco de la ciudad de México aseguraba “a pie juntillas”, es que el negocio de los Vendedores Ambulantes es protegido por el Regente del Distrito Federal (en aquel tiempo Ramón Aguirre Velázquez) y todos le pasan una cuota mensual, por eso jamás el comercio establecido que pagan impuestos, nunca podrá contra ellos.

¿Y el comercio de Tepito?, -le pregunté a boca de jarro–  Ese es negocio del Secretario  de Hacienda, porque es contrabando y va a la micha con el presidente de la república.

Insisto en la pregunta: ¿de quién es el ‘bisnacho’ del narco? ¿De los gobernadores en turno?  O, ¿Es de quien paga las campañas?

Decía el reportero de la revista Proceso, Ricardo Ravelo en su libro” Zetas, La Franquicia Criminal” impreso en 2014, en el capítulo 8, página 91, primer párrafo:

“El auge del cártel del Golfo y de Los Zetas no tienen explicación sin un componente pernicioso: la protección política. Sí, en Tamaulipas se tejió una red de complicidades  que permitieron  la expansión  de dos poderosas organizaciones que hoy se disputan amplias franjas territoriales en todo el país”.

Después de leer casi todo sobre la detención de Tomás en Florencia, Italia, como todo un capo siciliano sufriendo la vendetta de su enemigo, el sistema político previo a unas elecciones en el estado de México y las presidenciales del 2018, me pregunto, creo también que  todos se lo preguntan:

-¿Por qué no lo detuvieron antes?

Mejor le seguimos en la siguiente columnacha.