ANECDOTARIO / VA POR OTRO OSCAR…

POR JAVIER ROSALES ORTIZ.

Muchos de ellos platican en voz alta, pero algunos se hablan al oído, quedito, porque se refieren al futuro político de una figura que no les ha fallado como alcalde y que ya ubican como una de las cartas del PRI en lo que se prevé sea un proceso electoral muy reñido el año que viene y que ya les hace guiños.

No importo el calor que quema sin piedad durante las largas caminatas, ni la sed, ni los moscos, ni los apretones y aventones, su plática, la de los colonos, se centra en la personalidad que puede presumir aquel hombre moreno, muy colorado, y de una amplia sonrisa que lo dice todo.

Con lodo, con tierra y algo desgastados, sus zapatos calientes por las altas temperaturas protegen dos pies firmes que han caminado metros y kilómetros sin descanso para que pueda conocer las necesidades de quienes votaron por él como presidente municipal de Ciudad Victoria y a quienes no ha defraudado.

“Lo abracé y le pegue suave en la espalda”, dijo un ciudadano victorense, quién en seguida suelta una frase que es aplaudida por muchos que lo rodean en una de las giras de Oscar Almaraz Smer: “Ojala que sea diputado federal o, algo más, porque se lo merece”.

Otro lo respalda cuando señala: “Si así como él fueran todos, Tamaulipas sería otro”.

Y cómo no va a presumir el alcalde si Ciudad Victoria fue el más beneficiado con un presupuesto de 300 millones de pesos entre los 2 mil 400 municipios que componen a México para aliviar las penalidades que lastiman, que les duele a los habitantes de este terruño.

Cómo no alardear si ha tocado hasta los más lejanos rincones de todo lo que abarca a la capital de Tamaulipas para escuchar de frente cuales son las necesidades pueblerinas y sin

engorroso burocratismo dar la orden en el momento para que se mitigue lo que está dañando al amigo, al hermano.

Cómo no vanagloriarse si ha tenido el privilegio y el tacto para atender a todos aquellos que con una carita suplicante vieron en él al personaje ideal para desahogarse.

Y cómo no jactarse si entre los necesitados arrancó una sonrisa una vez que todos ellos comprobaron que sus palabras no se las lleva el viento, como sucedió con uno u otro que se sentó en su mismo confortable sillón en la Presidencia Municipal.

A Oscar le debe llamar la atención lo que a su espalda se dice, se comenta, se susurra, porque muchos colonos creen que su gestión ha sido ideal y a la altura de todos aquellos que buscan que las palabras servidor público se dimensionen como lo sueña el pueblo.

“Es raza”, señalan otros para definir el carácter del alcalde victorense, a quién se le da natural lo juguetón, sin embargo siempre toma con seriedad las acciones que benefician a sus representados.

Se llama Oscar y va directo.

Por otro, oscar en el 2018.

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