Polvorín / El fin de los Tepeyacos…

José Ángel Solorio Martínez

Qué pena.
Hacían una pareja admirable.
Uno, hombre de poder; la otra, mujer de familia. Ambos, alucinados por el poder y la ambición. Uno, a toda costa y sin importar ideologías, anda dando tumbos de partido en partido, buscando perpetuarse en la alcaldía. La dama, se dejó seducir por la autoridad y los almibarados beneficios de su ejercicio; y sobre todo, de los excesos que en moneda retribuye cuando se ejerce con excesos, sin ética y sin moral.
El Niño del Tepeyac, ahora está solo.
La Tepeyaca, decidió tomar el camino del divorcio y abandonar a su consorte ante tanta actitud degradante del alcalde priista para con ella.
(Algunos mal pensados, creen que la maniobra de los Tepeyacos, es un ardid para que la ley no los alcance y les obligue a retribuir a los ciudadanos de Río Bravo los millones de dólares que saquearon en varias administraciones. Gente cercana a la familia, aseguran que la cosa va en serio. La Tepeyaca, se cansó de tanto mal trato del protegido de la Morenita y decidió irse con sus hijos a Mission, Texas en donde reside).
El más reciente escándalo que corrió de voz en voz en los corrillos políticos del pueblo, fue la millonaria donación a una regidora –que dicen es su favorita- para que instalara un negocio en la ciudad. Se comenta, que este evento fue lo que colmó el plato a la Tepeyaca. Y más, cuando la obligaba a aparecer junto a la edil, en actividades públicas que eran promocionadas desde la presidencia municipal en boletines y fotografías.
¿Es de interés ciudadano esta telenovela?..
¿Puede abordarse esa circunstancia, sin invadir la intimidad de esos personajes riobravenses?
Obvio: si Diego Guajardo, fuera un abarrotero –como lo fue en su juventud- a nadie le interesaría su vida. E igual: si la Tepeyaca, no hubiera sido beneficiada con tantos miles y miles de dólares de procedencia pública, fuera una modesta ama de casa.
Pero no.
El Niño del Tepeyac, ha manejado casi mil millones de pesos en cuatro años de gobierno. Y la Tepeyaca, ha disfrutado un nada despreciable porcentaje de esa cifra que su ex marido, ha puesto en sus manos de manera generosa pero deshonesta.
Justamente esas circunstancias, son lo que hacen de interés público las vidas y obras de los Tepeyacos.
No otra cosa.
Algo más: la Tepeyaca, ejerció casi 300 millones de pesos en el DIF Río Bravo.
¿Sería mucho pedir, que nos digan –ella, o las Contralorías- dónde quedó esa lanita?..