Victoria y Anexas / OBRAR POR COMPASIÓN

Según un estudio del Independent Sector, 80 millones de norteamericanos realizan de una u otra forma actividades de ayuda voluntaria (preparan comida, visitan enfermos o asilos, colaboran en las llamadas de emergencias, entre otras actividades). En promedio, cada voluntario en EUA dedica cinco horas semanales a la caridad; por año 20 billones de horas aproximadas de servicio a otras comunidades; lo que ahorra el Estado es alrededor de 150 billones de dólares por año, por no atender directamente a estas personas. En torno a 31 millones de personas trabajan como voluntarios por año en iglesias, 20 millones en escuelas, 16 millones en hospitales, clínicas u organizaciones de salud, pero también hay millones que asisten al vecino, pariente o amigo.

Robert Wuthnow presenta varios casos de Estados Unidos de América en el que hacen caridad a los otros, englobados en la compasión del ser humano hacia los demás.  La ayuda voluntaria es una de las maneras en que se expresa la compasión y la preocupación hacia los otros. Alex de Tocqueville constató que la cooperación voluntaria estaba profundamente arraigada en el corazón de los norteamericanos, porque estaba en su educación desde años antes. Se exhortaba a que las comunidades practicaran el deber cristiano de amor al prójimo, en vez de estar exclusivamente ocupados en sus propios asuntos. Los maestros hacían figurar la compasión entre las virtudes más importantes que todo joven decente debía cultivar.

El trabajo voluntario y la preocupación por el prójimo hace creer en una sociedad sana, en la que cada uno está protegido y cuidado, y en la que impera la bondad. Pero según una encuesta se les preguntó sobre la importancia de la preocupación hacia el prójimo, el 73% respondió que era absolutamente necesaria (muy importante), el 24% bastante importante y sólo el 2% que no era tan importante. En relación con otra pregunta el 63% afirmo que consagrar tiempo a ayudar a los demás era absolutamente necesario o muy importante, el 32% bastante importante y el 4% que no era tan importante, sin embargo, hay una gran parte de la población que no cuenta con ayuda.

Jane Addams conmovida por el mensaje de Tolstoi decidió ayudar a los necesitados, se identificaba con el sufrimiento de los pobres. Su voluntad la llevó a ser conocida por su gran compasión, pero su esfuerzo por el igual no la hizo igual a ellos. Decidió mudarse a Chicago y al llegar se dio cuenta que la vida en Estados Unidos y la compasión era diferente de lo que conocía.  Jack Casey trabajaba como voluntario en su tiempo libre; se convirtió en voluntario desde su infancia cuando pertenecía a los boy scouts y le gustaba ayudar a las personas y recibir su medalla como recompensa. Se puede considerar como un ciudadano modelo que se preocupa y siente compasión por los demás, su individualismo lo considera como hacer lo que se le ocurra, pero su ego lo acompaña, porque para él es importante que uno se valore a sí mismo.  

Logra conciliar su individualismo con su compasión con las recompensas y los beneficios. Para Wuthnow él es una excepción a la regla: cuanto más individualista es una persona, tanto menor será su altruismo, pues ambos son combinados de un modo complejo. Su comportamiento compulsivo, impulsado por una necesidad inconsciente de un complejo de salvador se puede reflejar en una inseguridad personal y una necesidad de auto justificación. Marge Detweiler, alcohólica recuperada, dedicaba gran tiempo a la organización de Alcohólicos Anónimos, tiene la idea que el programa y el mantenerse activa la mantienen con vida. Su caridad la ayudó a reconocerse a sí misma, a comprender a los demás, quererse, concluyendo en la necesidad que tenia de las otras personas. El individualismo significa en llegar a saber aquello por lo cual está capacitada y lograr lo mejor en ese sentido, ser lo mejor que puedas ser, no preocuparte por lo que puedes o no puedes hacer y no dejarte llevar por los elogios.

Busca su felicidad propia, pero esta misma radica en apoyo a los demás, su caridad consta de sentirse necesitada por los demás. Janet Russo acepta que su caridad fue por motivos egoístas. Se sentía sola y sin una actividad para realizar, por ello inició como voluntaria. Se concebía como alguien a quien la sociedad necesitaba y no ella a ellos; es el tipo de voluntario que se compromete porque no necesita trabajar y por ello se siente solo, y esta actividad le permite variar el ritmo de vida cotidiana y la hace sentirse bien consigo misma. “Soy, en verdad, una persona básicamente independiente, de modo que no necesito buscar a nadie para que me ayude a resolver ciertas cosas. Si me enfermara gravemente o me ocurriese algo, me las arreglaría por mí misma”

Según reporta Mayra Nathaly Cepeda Vázquez, los norteamericanos creen que se rigen por valores altruistas, pero el estilo de vida muestra que las libertades individuales son más importantes, pues valoramos mucho el éxito personal. La libertad para hacer lo que queramos es quizá la más preciada en las conquistas nacionales, lo que se distingue de los regímenes totalitarios. El interés personal ha complicado las imágenes ideales de salud y buen estado físico, como psíquico y emocional, lo que llaman el individualismo norteamericano. La libertad, el éxito y el interés personal son objetivos que deben distinguirse, pero la preocupación de esos objetivos depende de cierta compasión de las coerciones y oportunidades que se nos presentan en nuestro camino.

La mayoría de los ciudadanos norteamericanos piensan que la compasión no existe en su sociedad, pero para el autor es todo lo contario, según su investigación la mayoría de los encuestados respondieron que en el futuro la compasión iba a decaer aún más. La generación del yo de los años setenta se caracteriza con una conciencia social y política en busca de la identidad, la paz interior y la seguridad. El período de la avidez en los años ochenta diferenciada por acaparar lo más posible, y el éxito era definido menos en función de la realización que del enriquecimiento, luego vino el tiempo de libertad de los años noventa, representada por el libre comercio, para comprar o vender.

Beck, Ulrich, (“Obrar por compasión” en hijos de la libertad, FCE, México), sostiene que el individualismo y el altruismo son posturas antagónicas. La insistencia en la libertad personal dificulta el dedicarse a los otros u ocuparse de sus necesidades. La ambición de tener éxito en la carrera, con todo el trabajo y las horas suplementarias hace difícil el ser voluntario formal. Las personas más individualistas eran también aquellas que más valoraban brindar ayuda a los demás, lo que supone es que la compasión no se desarrolla en los individuos mediante el abandono de su interés personal (valorar la libertad personal, la necesidad de autodeterminación, el éxito profesional y la vida confortable suelen caracterizarse como individualistas y los que no asignan tanta importancia son altruistas), apunta la estudiante de la UAT.

Cada uno de los casos refleja los dilemas con los cuales confrontan todos los que quieran ser compasivos. El voluntarismo que Jack, Marge y Janet encarnan sería uno de los típicos modelos de comportamiento en la cultura de EUA. La tensión entre individualismo y altruismo es declarada como no existente mediante la remisión a la acción racional. Detrás del altruismo hay puro interés personal, pues las personas actúan siempre a su interés personal por lo que hace que se vea como altruismo su obra de compasión.

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