El Fogón / La riobravización del voto en Tamaulipas…

 José Ángel Solorio Martínez

Ninguna clase política priista regional, -en la época contemporánea- ha sido golpeada con tanta brutalidad como la de Tamaulipas. (Existen en otras entidades, grupos de poder que igual están desprestigiados y enlodados, pero no en el grado superlativo de nuestros políticos). La campaña negra –con razones políticas valederas y justificaciones políticas válidas- dirigida por el presidente Felipe Calderón y sus instituciones de Justicia, fue demoledora.
No liquidó al priismo local.
Sí lo dejó en agonía.
En parte, ello abrió la posibilidad de la alternancia en la administración estatal.
La vuelco, puso en el cadalso al priismo tamaulipeco. A un garnucho de su caída. Por diversas razones, se ha dejado al PRI seguir con el sufrimiento a cuestas. Muy probablemente, alianzas en lo oscurito; posiblemente, pactos entre el PRIAN; quizá, complicidades que hoy son impublicables.
El caso, es que el tricolor anda en un grito por los llanos y las veredas de Tamaulipas.
No encuentra candidatos vigorosos.
No acierta a construir estrategias válidas.
No descubre, el cómo financiarse como el dorado pasado en que el dinero circulaba a pasto y discrecionalmente.
No puede, erigir liderazgos influyentes y de arrastre.
Desde que el neoliberalismo privatizó la política, cavó su tumba el tricolor: evitó que los dirigentes populares llegaran a candidaturas relevantes, para permitir que los dinerosos se agenciaran los mejores cargos de autoridad y mando. Esa fórmula, les funcionó hasta que la clase política de élite con tanto dinero público hurtado de las arcas gubernamentales quedó inhabilitada.
El resultado: los que podían hacer política dentro del PRI, ahora no tienen capital moral para serlo; y los que sí poseen capital ético para ser candidatos, no tienen capital económico para ser una opción competitiva.
La militancia de a pié, ya busca alternativas. Una es darle utilidad a su voto, sufragando por MORENA, o por el Frente encabezado por el PAN. Por cuestiones diferentes, pero con similares explicaciones, el PRD –o lo que queda de él- también busca re direccionar su voto para darle utilidad.
El PRD, es un cadáver en Tamaulipas. Desde el arribo de Tomás Yarrington a la gubernatura inició la descomposición en la región del partido del Sol Azteca. Hoy, no es ni el remedo de lo que fue cuando gobernó Río Bravo y Madero. En la actualidad, apenas obtiene un 3 o 4 por ciento de la votación de los tamaulipecos.
Las cuotas por sumarse al Frente en nuestra entidad, son una broma: la diputación de Madero y la alcaldía de un pueblito del centro del estado. Asunto que no anima a la dirigencia y menos a la militancia local.
No hay otro lugar en donde hospedar el voto del PRD que se marchará, más que MORENA. (¡Ni modo que por inconformidad con las conductas y políticas de sus dirigentes, los militantes amarillos voten por el PAN!).
Es decir: el voto útil en este 2018 en Tamaulipas, será un fenómeno mucho más amplio del cual estamos acostumbrados. Igual, deberán incluirse en esa posibilidad el sufragio de algunos panistas que fueron o agraviados u olvidados por la administración estatal por diversas circunstancias. (Muy probablemente, este elemento es muy menor. Pero no menos significativo. El temor de este segmento, estriba en la posibilidad de que el PAN gane la Presidencia de la república, y en lugar de seis años de banca, se amplíen a ocho con los dos de la gubernatura que viene).
Nunca, como ahora, estamos ante un posible escenario de voto cruzado masivo.
No es un acontecimiento insólito.
En Río Bravo, se manifiesta permanentemente desde la elección del 2000: el electorado votó mayoritariamente por FOX para la presidencia; mayoritariamente por Guajardo del PRD para la Senaduría y masivamente por Librado Treviño para diputado federal por el PRI.
Sin duda: viviremos este 2018, la riobravización del voto en Tamaulipas…