ANECDOTARIO / ASI NO OSCAR.

POR JAVIER ROSALES ORTIZ.

Porque no recapitular lo que se conversa en una mesa de restaurante de Ciudad Victoria ,Tamaulipas, sobre el tema del día.

Y es que su trabajo y su actitud es valorada paso a paso por los comensales que se quitan hasta con agresividad la palabra para defender o para denostar en contra de un personaje local que ha dado mucho de que hablar.

Unos se ponen rojos de coraje y otros pierden hasta el color cuando como expertos analizan lo que sigue pasando en esta capital tamaulipeca y que mancha las alas de una autoridad que no hace otra cosa más que trabajar calladito, porque sabe que así se ve más bonito.

Lo más relevante de esa charla entre los comilones es que el presidente municipal priísta de Ciudad Victoria, Oscar Almaraz Smer, se rebajo, sucumbió, se entregó y cayó en las garras de algunas redes sociales de inexplicable procedencia y que solo lanzan pullas para sorprender a los inocentes escolapios.

Y cómo no, si parece que el edil llego a su límite y exploto cuando las tacho de mentirosas y de chismosas, algo que ya provocó el hartazgo de los victoreases.

Eso y, más, fue mal visto entre bocado y bocado y entre café y café en la que la conclusión fue que el alcalde, con esos calificativos, desciende de una categoría que se ha ganado a pulso y rápido entre quienes generosamente le obsequiaron su sufragio.

Se dijo en la mesa que esas redes se dedican al ataque sistemático y sin pruebas concretas de personajes que son incómodos para alguien, sobre todo en una elección que vive Tamaulipas repleta de palabritas frías y agrias que se usan para doblar a los enemigos.

Y es que de Oscar se dice de esto y de lo otro, pero quienes simpatizan con él le lazan el reto a esas redes de atacar y poner a la disposición de la crítica nombres como el de Gustavo Cárdenas Gutiérrez, y su labor cuando como panista fue presidente municipal de Ciudad Victoria, el único que ha gobernado ajeno al PRI.

Si, aquel, dicen ellos, que convirtió al edificio de la presidencia municipal en un muladar lleno de gallinas, marranos, vacas y sobre todo de estiércol, que le llevaban los campiranos a la puerta porque se quejaba a diario de que Manuel Cavazos Lerma, gobernador en aquel entonces, lo había congelado económicamente.

Si se observa hoy el otro lado de la moneda, el gobierno estatal es del PAN y Oscar en ningún momento ha lanzado una palabra para hablar mal de quien dirige a Tamaulipas y tampoco ha dado lugar a que los

victorenses sientan por él lástima, pena y que lo confundan con un chico llorón, categoría que se gano el acelerado y vividor de Gustavo.

Sabe, bien que sabe Oscar, que trabaja de la mano de conocidos personajes como Miguel González Salum, diputado federal, y Cesar García Coronado, quienes le inyectan por la vía legal cuantiosos recursos a su querida Ciudad Victoria para modificar ese rostro de cansada, desesperada y triste que lucía en antaño.

Y uno de los glotones del Fraccionamiento Nueva Aurora, se lleno la boca con palabras de agradecimiento hacia Oscar, porque es el único alcalde que pavimentó con concreto hidráulico la avenida principal, que era un lodazal en tiempo de lluvia y un camino de cráteres cuando el calor bien que pegaba.

Hablaron correcto de los trabajos de modernización de la calle 17, de la recolección de basura, de la vigilancia, del suministro de agua potable y de los carnavales, como el más reciente que tuvo un relieve internacional por su riqueza y buena organización.

De lo que no hablaron bien, fue de que si Oscar se va quedaran inconclusas las obras del Centro de Convivencia del Fovissste en esta capital, algo que lastima a cientos de familias.

Alguien deslizó una versión que parece que le consta y es la de que Oscar sufrió un cariñoso “levantón” para que se aparte del camino que se sigue en esta elección o sufrirá las consecuencias.

Eso y más se desmenuzo en aquella mesa, pero lo pesado fue que el acalde perdió el equilibrio frente a unas redes sociales que se dedican únicamente a acariciar la mejilla de “los chulos”.

Por eso le dicen a Oscar que no, que no es así

Porque el refrán pueblerino, advierte.

Que “hacerle caso a idiotas, es engrandecer …..jos.

Eso es lo que le aconsejan, sus cuates.

De aquella, mesa.

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