ANECDOTARIO / SOSPECHOSISMO.

POR JAVIER ROSALES ORTIZ.

Vivimos una inusual jornada electoral y cualquier cosita que parezca anormal, que tal vez no se ha hecho con anterioridad, solo levanta sospechas y puede provocar la irritación de los partidos políticos y la desconfianza entre los electores, quienes titubean y, mucho, para favorecer a determinado candidato.

Y, cómo no, si las gasolineras de Ciudad Victoria, Tamaulipas, están solicitando la credencial de elector para hacer valido el pago del servicio con una tarjeta bancaria, lo cual se antoja común en otros negocios de la capital tamaulipeca, pero algo sucede que no es ordinario.

El dependiente de la gasolinera toma la credencial y anota en un papelillo el número de folio y luego se la lleva. Sabrá Dios si le sacan copia o una fotografía con el celular.

Ellos, los dependientes, argumentan que es para que no se registre un fraude y que se pague con una tarjeta ajena, por ello en especial una institución bancaria exige la credencial de elector.

Esa justificación hasta risa da, porque se firma el consumo de gasolina que se solicito en un recibo y ni siquiera se compara la rúbrica, lo que si resulta sospechoso.

Dicen, en esa gasolinera del centro de Ciudad Victoria, que no saben que estamos en una temporada electoral, por lo que exigirán a la banca que reconsidere esta orden que les hizo llegar.

Aquí lo que hace escamarse es el hecho de que se anote el número de la credencial de elector, porque en elecciones presidenciales en el pasado, exclusivamente en una óptica local, se le ofrecía hasta mil pesos a los ancianos para que permitieran que se imprima una copia de su credencial de elector, tal vez con la intención de usarla y hacer trucos para favorecer a uno de los candidatos y, no era precisamente el del PRI.

A pesar de todo ese candidato fracaso, no gano, pero quedo el sello de ese movimiento sospechoso en las páginas de los periódicos locales.

No creo que la banca no dimensione el tamaño de esta acción, que a simple vista parece tan pueril.

Los banqueros saben y, bien, que cualquier cosa, por trivial que sea, empuja hacia la duda, sobre todo porque vivimos un momento tan especial y, los partidos políticos, se cubren con un pellejo muy sensible.

Serán ellos, los partidos, los que deben tomar cartas en el asunto, porque de una diminuta acción llegan a hacer un descomunal

escándalo, que lo único que provoca es ahuyentar la presencia de los votantes en las urnas electorales.

Una credencial de elector es sagrada y se vale que se use como identificación para cualquier transacción, pero nadie tiene el derecho de anotar el número de folio o el nombre y mucho menos que se imprima una copia o una fotografía, si es que así sucede en esta ocasión.

Para los órganos electorales de Tamaulipas eso no figura entre las reglas del juego para esta elección federal, aunque las autoridades saben que esa acción está al orden del día, puede ser que también en más gasolineras de Ciudad Victoria.

Es tan sencillo solicitar como identificación en una gasolinera la licencia de manejo para verificar la identidad del consumidor, pero no jugar con una credencial que es clave para llevar al poder local, estatal y federal a los más controvertidos y polémicos candidatos.

No se deben hacer cosas buenas que parezcan malas.

Puede, ser, que con esta colaboración se caiga en la exageración.

O, por el contrario, que sirva para alertar a los electores.

Quienes su hunden, cada vez más.

En la nociva confusión.

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